El año pasado, en Ideas Estéticas II, se nos explicó la postura de Schopenhauer respecto al arte y algunas otras cuestiones que la filosofía occidental ha tratado de responder. Para Schopenhauer, resumiendo mucho, por encima, hablando mal y pronto, todo queda resumido en su obra -enorme y ambiciosa, es cierto- El mundo como Voluntad y Representación.
Federico nos preguntaba si había alguna actitud que se pueda escapar a la voluntad, al deseo consciente de cada uno. Y Sarita, con su proverbial lucidez, dijo que el amor. Así, de pronto y con una palabra, encontró una grieta en la base perfectamente construida de una filosofía germana y sólida.
Hechos recientes, a veces dolorosos pero necesarios, me han llevado a preguntarme en qué consiste este asunto. El amor, palabra de sólo 4 letras pero que encierra una historia tan antigua como la Humanidad llena de páginas y páginas de literatura. Y al final, consiste en una anulación total y absoluta de la voluntad propia, en el dejarse llevar y ser un pelele con la total felicidad de la inconsciencia.
Lo maravilloso de estar enamorado es que uno se olvida de sí mismo, y las preocupaciones diarias pasan a un segundo plano. Hay dolor, pero es un dolor agradable. Suena a religión, pero cualquiera que haya leído los textos de Santa Teresa, esos arrebatos místicos, se da cuenta de que hay más erotismo y sexo encubierto que Fe, Esperanza y Caridad. El ángel que la traspasa con su lanza ardiente, el éxtasis... cosas que Bernini comprendió como nadie cuando esculpió el grupo que está en Santa Maria della Vittoria.
En fin, reflexiones que le debo más a Paul Valéry y a unos vaqueros que a una enseñanza reglada y universitaria. Idioteces de última hora que si no fuera porque no malgasto papel en ellas no tendrían ningún sentido.
Federico nos preguntaba si había alguna actitud que se pueda escapar a la voluntad, al deseo consciente de cada uno. Y Sarita, con su proverbial lucidez, dijo que el amor. Así, de pronto y con una palabra, encontró una grieta en la base perfectamente construida de una filosofía germana y sólida.
Hechos recientes, a veces dolorosos pero necesarios, me han llevado a preguntarme en qué consiste este asunto. El amor, palabra de sólo 4 letras pero que encierra una historia tan antigua como la Humanidad llena de páginas y páginas de literatura. Y al final, consiste en una anulación total y absoluta de la voluntad propia, en el dejarse llevar y ser un pelele con la total felicidad de la inconsciencia.
Lo maravilloso de estar enamorado es que uno se olvida de sí mismo, y las preocupaciones diarias pasan a un segundo plano. Hay dolor, pero es un dolor agradable. Suena a religión, pero cualquiera que haya leído los textos de Santa Teresa, esos arrebatos místicos, se da cuenta de que hay más erotismo y sexo encubierto que Fe, Esperanza y Caridad. El ángel que la traspasa con su lanza ardiente, el éxtasis... cosas que Bernini comprendió como nadie cuando esculpió el grupo que está en Santa Maria della Vittoria.
En fin, reflexiones que le debo más a Paul Valéry y a unos vaqueros que a una enseñanza reglada y universitaria. Idioteces de última hora que si no fuera porque no malgasto papel en ellas no tendrían ningún sentido.
1 comentario:
Federíco. Me dió una parte de Arte Griego. De lo mejorcito que ví.¡Qué gran docente!
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