Y las palabras se juntaron, se ruborizaron los verbos ante tanto adjetivo adjuntado y se hicieron carne y se formaron las frases....
Y al final del saco, allí debajo del río de lágrimas azules... Alguien pintó una sonrisa.
Señor Ordás , dejemos que fluyan las palabras . Lamentablemente amigo mío es lo único que queda al final de los sonidos.
Un saludo
De lluvia y cielos grises.
Hace 14 años
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